Una estrategia de formación dirigida a las mujeres que trabajan como manipuladoras de alimentos del Programa de Alimentación Escolar (PAE) avanza en 32 municipios de Antioquia, incluidos varios del Norte del departamento. La iniciativa ya ha beneficiado a 1.302 mujeres y busca fortalecer no solo sus conocimientos, sino también aspectos relacionados con su bienestar, autonomía y desarrollo personal.
El proceso es liderado por la Secretaría de las Mujeres de Antioquia y amplía la mirada sobre el papel que desempeñan estas trabajadoras dentro del programa de alimentación escolar. Por esta razón, las jornadas incluyen contenidos que trascienden las labores asociadas a la preparación y manipulación de los alimentos.
En municipios como Yarumal, las participantes han abordado temas relacionados con el cuidado del cuerpo, la prevención de las violencias basadas en género, la autonomía para la toma de decisiones y el fortalecimiento de sus capacidades económicas. La Administración Municipal confirmó desde abril su vinculación a este proceso de formación y acompañamiento para las mujeres que trabajan en el PAE.
El Norte de Antioquia también fortalece las capacidades de las manipuladoras
La formación cobra especial importancia en municipios como San Pedro de los Milagros y Santa Rosa de Osos, donde las manipuladoras cumplen una labor cotidiana en la operación del Programa de Alimentación Escolar, tanto en establecimientos educativos urbanos como rurales.
En San Pedro de los Milagros, 32 manipuladoras de alimentos recibieron este año certificación del SENA en competencias laborales, todas en nivel avanzado. El proceso había comenzado con 42 aspirantes y permitió reconocer formalmente los conocimientos y habilidades adquiridos por las participantes en el desarrollo de su trabajo.
En Santa Rosa de Osos, mujeres vinculadas al PAE también han participado en procesos departamentales de capacitación relacionados con el aprovechamiento eficiente de los ingredientes y la preparación de alimentos, fortaleciendo las prácticas que diariamente desarrollan en beneficio de los estudiantes.
Estas iniciativas permiten reconocer que detrás de cada alimento entregado a los niños y jóvenes existe también el trabajo de mujeres que cumplen una función importante dentro de las comunidades educativas. Su capacitación contribuye a mejorar sus competencias laborales, pero también abre espacios para fortalecer su autonomía, bienestar y desarrollo personal.
