Lo que comenzó como una práctica de formación turística se convirtió en una oportunidad para recuperar el Museo Religioso de la parroquia y dar a conocer a visitantes y peregrinos la historia, el patrimonio y las tradiciones de San Pedro de los Milagros.
Desde hace tres años, Claudia María Pérez hace parte del grupo de guías turísticos de la parroquia de San Pedro de los Milagros, una iniciativa que nació del interés de varios estudiantes del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) por poner en práctica los conocimientos adquiridos durante su formación en turismo.
En ese momento, el Museo Religioso de la parroquia permanecía cerrado después de haber sido afectado por un robo. Claudia y sus compañeros encontraron allí una oportunidad para desarrollar su práctica y, al mismo tiempo, contribuir a la recuperación de un espacio importante para la memoria religiosa del municipio.
Fue así como se acercaron al padre Héctor Gonzalo y le propusieron reabrir el museo, con el propósito de poner nuevamente a disposición de la comunidad y los visitantes las obras y elementos que hacen parte del patrimonio religioso sampedreño.
De la formación turística a la Ruta del Milagroso
Con el paso del tiempo, aquella iniciativa fue creciendo. Actualmente, los guías acompañan a turistas y peregrinos por diferentes lugares de San Pedro de los Milagros, compartiendo información sobre la Basílica Señor de los Milagros, el Museo Religioso y otros espacios vinculados con la historia y las tradiciones del municipio.
Para Claudia, uno de los aspectos más valiosos de esta experiencia es que sean personas del propio municipio quienes cuenten su historia, pues conocen de cerca sus costumbres, sus lugares y la tradición religiosa que durante generaciones ha estado ligada a la devoción al Señor de los Milagros.
Por esta razón, considera fundamental que los recorridos permitan a los visitantes conocer la historia de la Basílica, las obras conservadas en el museo y los diferentes sitios que integran la Ruta del Milagroso, mediante información que contribuya a valorar y comprender el patrimonio local.
Una vocación que nació del amor por su municipio
Claudia recuerda que siempre le ha gustado atender a las personas y mantener contacto con la comunidad. Sin embargo, fue durante su formación en el SENA y posteriormente con la reapertura del museo cuando descubrió en el turismo una manera de unir esa vocación de servicio con el cariño que siente por San Pedro de los Milagros.
Su experiencia también refleja la importancia de la formación y de las iniciativas comunitarias para fortalecer el turismo local, especialmente cuando quienes participan en ellas encuentran oportunidades para compartir sus conocimientos y contribuir a la conservación de la memoria del territorio.
Hoy, el trabajo de Claudia María Pérez y de los demás guías permite que quienes llegan a San Pedro de los Milagros no solamente visiten sus lugares religiosos, sino que también conozcan las historias, las tradiciones y el significado que estos espacios tienen para la comunidad sampedreña.
